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Terapias avanzadas Enfermedad Inflamatoria Intestinal: De la inmunopatogénesis a la práctica clínica

Basado en la conferencia de la Dra. María Teresa Galiano para la Asociación Colombiana de Gastroenterología en Valledupar.

Sobre la Dra. María Teresa Galiano



Definición e indicación de las terapias avanzadas

En el manejo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) —que abarca la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn—, las terapias avanzadas comprenden el uso de anticuerpos monoclonales (grandes biológicos) y pequeñas moléculas.

Estas opciones están indicadas específicamente para pacientes con:

  • Enfermedad activa de moderada a severa.

  • Falta de respuesta a la terapia convencional.

  • Corticodependencia o presencia de factores de mal pronóstico.

Aunque estos tratamientos surgen del conocimiento de la inmunopatogénesis, la EII involucra factores adicionales cruciales como el exposoma o medioambiente (responsable del incremento global de casos), el genoma y el microbioma . A partir del año 2020 y hasta 2024, el arsenal terapéutico avanzado se ha expandido con la llegada de los inhibidores de las quinasas Janus (JAK), los moduladores del receptor de esfingosina-1-fosfato (S1P) y los biológicos selectivos contra la interleucina-23 (IL-23).

Diferencias clave: Grandes biológicos frente a pequeñas moléculas

El comportamiento farmacológico de estos dos grupos terapéuticos define su vía de administración y su seguimiento clínico:

  • Grandes biológicos: Son proteínas de alto peso molecular administradas de forma parenteral. Actúan extracelularmente mediante el bloqueo selectivo de citoquinas o receptores sin ingresar a la célula. Poseen una altísima especificidad, pero pueden inducir inmunogenicidad (formación de anticuerpos antidroga), lo cual hace necesario monitorear terapéuticamente sus niveles séricos y la presencia de anticuerpos.

  • Pequeñas moléculas: Tienen un bajo peso molecular que les permite atravesar la membrana celular y ejercer su acción intracelularmente. Tienen una vida media corta y no generan inmunogenicidad, de manera que no requieren monitorización de niveles ni de anticuerpos en sangre (con un comportamiento farmacológico comparable al de fármacos tradicionales como la aspirina o la azatioprina).

Pequeñas moléculas: Mecanismos y aplicaciones

El comportamiento farmacológico de estos dos grupos terapéuticos define su vía de administración y su seguimiento clínico:

A. Inhibidores de las quinasas JAK (JAKi)

Actúan impidiendo la transducción de señales y la transcripción nuclear de múltiples citoquinas inflamatorias. La familia comprende JAK1, JAK2, JAK3 y TYK2:

  • Tofacitinib: Actúa como un pan-JAK (inhibe todas las formas) y fue aprobado en 2018 para colitis ulcerativa.

  • Upadacitinib: Inhibidor preferencial de JAK1, con aprobación para colitis ulcerativa y reconocido como el único inhibidor de JAK aprobado a nivel mundial para enfermedad de Crohn.

  • Filgotinib: Inhibidor preferencial de JAK1, aprobado exclusivamente en Europa para colitis ulcerativa.

Ventajas clínicas:

  • Presentan una acción rápida y potente, posicionándose eficazmente en el rescate de la colitis ulcerativa aguda severa (en particular tofacitinib y upadacitinib; filgotinib no ha evidenciado esta misma rapidez).

  • Son eficaces tanto en pacientes vírgenes a biológicos (naïve) como en aquellos refractarios a tratamientos previos como anti-TNF o vedolizumab.

  • Tienen efecto en manifestaciones articulares (artritis) y upadacitinib cuenta con aprobación para dermatitis atópica.

B. Moduladores del receptor S1P (Esfingosina-1-Fosfato)

  • Mecanismo: Antagonizan el receptor S1P ubicado en los ganglios linfáticos, reteniendo los linfocitos e impidiendo su paso a la circulación periférica y al tejido intestinal.

  • Fármacos disponibles: Ozanimod y Etrasimod (aprobado a finales de 2023), indicados en colitis ulcerativa y en estudio para enfermedad de Crohn.

  • Posicionamiento: Están orientados a la colitis ulcerativa moderada más que a la severa, ya que su inicio de acción es más lento, no permiten optimización de dosis y no resultan tan útiles en segunda línea tras falla biológica previa. Representan una estrategia atractiva para esquemas de terapias combinadas.

Grandes biológicos: Inhibición selectiva de la IL-23 (Anti-p19)

La interleucina-23 está sobreexpresada en la mucosa intestinal inflamada y cuenta con sustento genético directo en la patogenia de la EII.

  • Evolución frente a terapias previas: Mientras que ustekinumab bloquea la subunidad compartida p40 (inhibiendo simultáneamente IL-12 e IL-23), los nuevos biológicos bloquean selectivamente la subunidad p19, actuando de forma exclusiva sobre la IL-23.

  • Fármacos e indicaciones:

    • Enfermedad de Crohn: Risankizumab es el primer anti-p19 aprobado formalmente, con otros en desarrollo como guselkumab, mirikizumab y brazikumab[8].

    • Colitis ulcerativa: Mirikizumab fue aprobado a finales de 2023, mostrando alta eficacia y seguridad.

  • Eficacia comparativa: En enfermedad de Crohn, los anti-IL-23 han demostrado ser probablemente más eficaces y notablemente más seguros que los anti-TNF, superando la eficacia de ustekinumab y rescatando a pacientes con fallo terapéutico previo a anti-TNF o a ustekinumab.

Algoritmo de decisión clínica y balance de seguridad

A falta de herramientas de medicina de precisión individualizada, la elección terapéutica exige contrastar la evidencia de eficacia (estudios cabeza a cabeza, metaanálisis en red y vida real en pacientes naïve vs. bio-experimentados) con las características y comorbilidades del paciente.

La balanza de seguridad

En la pirámide de riesgos, el peligro más grave para el paciente no es el medicamento, sino la enfermedad activa, mal controlada o subtratada. No obstante, cada familia de medicamentos exige precauciones específicas:

Familia terapéutica

Perfil de eventos adversos y precauciones clínicas

Anti-TNF

Infecciones oportunistas, tuberculosis, reactivación de hepatitis B, linfoma, melanoma y reacciones paradójicas

Anti-integrinas (Vedolizumab)

Perfil de seguridad altamente favorable y selectivo

Moduladores S1P (Ozanimod, Etrasimod)

Bradicardia, infecciones, edema macular y elevación de enzimas hepáticas

Inhibidores de JAK (Tofacitinib, Upadacitinib)

Incremento de colesterol sérico, elevación del riesgo de herpes zóster (se multiplica por seis, haciendo mandatoria la vacunación previa), además de riesgos cardiovasculares y eventos trombóticos.

 

Conclusión y mensajes clave para la práctica médica

  • Priorización del control inflamatorio: El principio fundamental de manejo es evitar el subtratamiento; el riesgo de mantener una inflamación activa supera los riesgos potenciales asociados a las terapias avanzadas.

  • Decisión basada en efectividad comparada: Ante la ausencia de marcadores de medicina de precisión individualizada, la elección entre pequeñas moléculas o biológicos se debe fundamentar en metaanálisis en red y en el perfil previo del paciente (naïve vs. bio-expuesto), considerando la rapidez de respuesta requerida (p. ej., preferir JAKi en colitis ulcerativa aguda severa).

  • Prevención y vacunación activa: El inicio de pequeñas moléculas como los inhibidores de JAK requiere protocolos profilácticos estrictos, en particular la vacunación previa contra el herpes zóster y la evaluación de riesgo cardiovascular y trombótico.

  • Perspectiva de terapias combinadas: El desarrollo de fármacos no inmunogénicos e inmunomoduladores abre la vía hacia el uso combinado seguro de terapias para el control sostenido de casos complejos.

 

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